notas de prensa
28 de Marzo de 2006
EXPERTOS DEFIENDEN LAS PRÁCTICAS VITÍCOLAS ANTE LAS ENOLÓGICAS PARA PALIAR LOS EFECTOS DEL CLIMA
Lissarrague y Zamora abogan por controlar el vigor de las cepas, airear los racimos y equilibrar la madurez de la pulpa y la fenólica
José Ramón Lissarrague, profesor titular del Departamento de Producción Vegetal de la Universidad de Madrid, coincidió con el resto de ponentes en las consecuencias que el cambio climático está teniendo en el cultivo de la vid.
El profesor diferenció entre el clima atlántico y el mediterráneo a la hora de evaluar los efectos sobre los cultivos, ya que lo que puede llegar a afectar al clima mediterráneo puede no tener consecuencias problemáticas para el desarrollo del atlántico.
Así, los inconvenientes para el sector en el clima atlántico pasan por el exceso de vigor de las cepas, el exceso de agua y un exceso de nitrógeno, lo que provocará un retraso de la maduración y desequilibrios en la composición con bajo nivel de azúcar, poco color y una acidez excesiva. Ante este fenómeno, Lissarrague apuesta por evolucionar reduciendo la masa foliar interior, cese del crecimiento antes del envero, controlar el vigor de las cepas y mantener los racimos aireados.
Inconvenientes para el clima mediterráneo
Según explicó el profesor Lissarrague, “ante la evolución del clima mediterráneo, los cultivos de estas zonas pueden sufrir un déficit de agua que inhibe el crecimiento provocando un estrés precoz que llevaría a una desfoliación precoz, exposición excesiva de los racimos, aumento del PH y un aumento de la relación del tartárico/málico. Así, hay que buscar una vegetación porosa y homogénea y buscar racimos sombreados, aireados y lejos del suelo”.
Para ello, Lissarrague cree que las espalderas pueden ser la solución, siempre que se preserven las hojas y la porosidad. Además, asegura que hay que tener un control del riego eligiendo bien cuándo empezar y cuando finalizar.
Por su parte, el profesor Fernando Zamora, decano de la Facultad de Enología de la Universidad Rovira i Virgili, puso el acento en el desfase excesivo entre la maduración de la pulpa y la maduración fenólica que produce el cambio climático. Este desfase hace que las semillas estén verdes y produzcan más astringencia por exceso de taninos en las semillas.
El profesor Zamora añadió que a pesar de que estos problemas pueden corregirse en el proceso de elaboración del vino, es necesario intentar equilibrar las dos maduraciones en la vid para lograr un proceso óptimo.
En esta mesa redonda, que cerró el programa de la primera mañana del V Foro Mundial del Vino, participó también el profesor Stefano Poni, quien manifestó de nuevo su apuesta por una poda controlada para un aumento de los rendimientos sin disminuir la calidad del producto.
** Para más información, gabinete de prensa del V Foro Mundial del Vino. Tel. 941 21 20 46. Mail: forovino@fercori.com
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