La Rioja ha acogido la quinta edición del Foro Mundial del Vino, que este año se ha desarrollado por segunda vez en el excepcional marco del palacio de Congresos y Auditorio de La Rioja –Riojaforum-. Si hace dos años nos congratulábamos por haber superado por primera vez los quinientos Congresistas, en esta quinta edición se ha rondado la cifra del millar de congresistas procedentes de todos los ámbitos: universitario, investigador, productores, elaboradores, comercializadores, administraciones y todos aquellas otras instituciones o empresas cuya actividad gira alrededor del maravilloso mundo del vino. El enriquecedor debate que se ha generado durante estos dos días y medio ha puesto de manifiesto desde su inauguración la diversidad de estrategias y posturas existentes en relación a los temas de más interés y actualidad seleccionados por los Comités Científico y Asesor a los cuales queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento. Presentamos ahora las conclusiones extraídas de las ponencias y los interesantísimos debates, con ellas pretendemos resumir los aspectos más importantes que han sido tratados, si bien la totalidad de ponencias, mesas redondas y comunicaciones se recogerán en una publicación posterior.
1.- El consenso sectorial y entre las administraciones, es imprescindible para reforzar y afianzar la posición referente que ha de tener la vitivinicultura española en Europa y en el mundo, dejando de lado las posiciones e intereses particulares y buscando puntos de encuentro con el objetivo de lograr la máxima competitividad para el sector vitivinícola español.
2.- El fututo del sector vitivinícola necesita asimismo planificación estratégica, de modo que, siguiendo el modelo trazado por el Consejo y la Interprofesional del vino de Rioja, se definan objetivos, medios y estrategias para el sector vitivinícola español. El retraso de esta iniciativa sólo puede ser negativo, dado que la falta de rumbo en la política vitivinícola española puede ser un obstáculo importante en la consolidación y mejora de nuestro modelo vitivinícola.
3.- El reto que supone el cambio climático ha de ser afrontado con investigación en todas su áreas de influencia, si bien la viticultura y, por tanto, las operaciones en campo, se configuran como el mejor medio para soslayar su efecto, utilizando los mejores instrumentos en la gestión eficiente del viñedo y sin perder de vista el ambicioso objetivo del equilibrio.
4.- La buena gestión del viñedo y la aplicación de las mejores tecnologías enológicas deben ser la base sobre la que se sustente la preservación de las cualidades organolépticas en los vinos del futuro.
5.- El acuerdo general adoptado en el ámbito de la OMC respecto a preservar la definición del término “identificación geográfica” como una protección otorgada por los estados, amparada en la procedencia de un territorio o una región, es un paso más en la defensa del modelo europeo de vitivinicultura. No obstante debe avanzarse en el acercamiento de posturas en materia de registros de compromiso.
6.- En materia de política vitivinícola no parece procedente recurrir a reformas radicales. La propuesta debe pasar por una tercera vía basada en la definición del modelo agrario, que ha de ser sostenible y basado en la profesionalización, la investigación y el valor añadido, tendiendo, en definitiva, a modelos de calidad.
7.- La diferenciación y la orientación a los consumidores se confirman como dos de las mejores herramientas para conquistar mercados. La singularidad de determinadas variedades puede hacer que determinadas regiones sean referente mundial para determinados vinos, lo cual las sitúa en una situación inmejorable de competitividad en los mercados. La investigación de estos mercados y de los competidores son factores clave del éxito.
8.- Los vinos españoles son los que más han crecido en el mercado norteamericano en el último año. Las relaciones con la gastronomía, así como los conceptos de “relajación” y salud que son los principales en la escala de valores del mercado estadounidense, hacen que en España podamos ser optimistas acerca de las oportunidades que plantea aquel mercado.
9.- Desde la entrada de España en la Unión Europea, la exportación de vinos españoles se ha centrado sobre todo en este continente. Esta situación debe reorientarse hacia nuevos mercados de valor añadido y consumo creciente.
10.- Estados Unidos se perfila como el principal consumidor de vino en el mundo en un plazo no superior a 5 años. Es razonable pensar que España tiene un futuro más prometedor que otros países, dada la excepcional calidad de sus vinos y su penetración actual en el mercado.
11.- Las tendencias del consumo en los jóvenes están cambiando a favor del vino de calidad, de ahí la necesidad de la adecuación de los vinos a la evolución de las costumbres sociales. Esta cuestión hace que deban revisarse los métodos y restricciones de la publicidad, para lo cual el sector vitivinícola debe ser percibido como un sector responsable.
12.- Asimismo, debe apostarse por la educación sensorial en la infancia, de manera que puedan, ya como adultos, formarse en el reconocimiento de sensaciones y en el aprecio y el juicio críticos de las características sensoriales que den paso a su implicación en la gastronomía y el conocimiento del vino.
13.- La asociación del vino con negocios relacionados puede ser una vía atractiva que permita al sector vitivinícola afrontar las inversiones necesarias para obtener buenos resultados de notoriedad en los mercados.
14.- El Desarrollo integral de regiones vitivinícolas debe atender especialmente a la adecuación al territorio, su urbanismo y al paisaje, sin perder de vista su potencialidad y lo que de imagen pueda transmitírseles a ciudadanos y compañías a través del denominado marketing de regiones vitivinícolas.
15.- La nueva gestión territorial debe asumir las transferencias de “know how” procedentes del ámbito empresarial, tanto en el diseño de su estrategia como en su posicionamiento operativo en el mercado global.
16.- Debe caminarse hacia ejemplos de buena gestión del “branding” de territorios, basados en el atractivo de la diferenciación hacia afuera, que además genera sensaciones de pertenencia hacia adentro en la medida en que es una buena representación de los valores de identidad.
17.- La I+D+i debe continuar fomentándose, como excelente herramienta de mejora continua y debe acompañarse de la necesaria formación académica específica, en particular la enología y la viticultura, así como en todas aquellas áreas implicadas en un eficiente desarrollo del capital intelectual.
18.- El FORO MUNDIAL DEL VINO se ha convertido en un observatorio permanente del sector, de tal manera que además de suponer un punto de encuentro para definir el futuro de la vitivinicultura, marca los pasos a seguir durante los próximos años en el desarrollo económico y social del sector vitivinícola.