14 de mayo de 2004
Los especialistas de mercado coinciden en el gran futuro del vino español si se sabe promocionar
“El vino español tiene un gran futuro, pero tiene que crearlo”. Es el mensaje en el que coincidieron esta mañana los expertos de mercadotecnia que participaron en el debate “¿Cómo contrarrestar el descenso del consumo y la pérdida de mercado de los vinos europeos?” con la que se inició la jornada de clausura del IV Foro Mundial del Vino.
De hecho, el Presidente de Marketing Systems, Josep Chias, llegó a cuestionar el propio enunciado de la convocatoria: “¿Realmente el vino está en crisis? –se planteó-. Es discutible si tenemos en cuenta que la producción de vinos en España ha alcanzado récords históricos, cuando el consumo interno es de 10,8 millones de hectolitros al año, y las cifras de hectáreas plantadas ha crecido de 43.000 a 56.000 en los últimos años, lo mismo que las ventas. Si esto es estar en crisis, que venga Dios y lo vea”.
En contrapartida, y tras hacer un análisis de la oferta, del consumo y del mercado, Joseph Chias destacó la promoción como el déficit más destacado actualmente para conseguir una favorable evolución del vino: “Hay producto y hay cliente, aunque se debe ampliar el público interesado, pero ¿hay planificación y presupuesto para la promoción?. Chias aportó cuatro necesidades en esa línea: ampliar la gama de productos -fundamentalmente en presentaciones en el mercado-, cubrir todos los niveles de precios, lograr una auténtica distribución multicanal y hacer una promoción agresiva y bien dotada.
En la misma línea se posicionó el consejero delegado del Grupo Grey Iberia, Antonio del Pozo, quien destacó que el principal problema al que se enfrenta el sector es a “un cambio de vida que afecta directamente a la cultura de la alimentación y del vino. A ello hay que unir la presión en el mercado de productos competidores y el crecimiento de los precios, que se han doblado en los últimos años”.
El publicista animó a fijarse en las fuertes inversiones de publicidad y promoción de productos competidores, como los sectores de la cerveza y el agua. Entre las claves que aportó para mejorar, en su opinión, la posición del vino en el mercado, destacaron la posible potenciación de la marca ‘Vino de España’, buscar un posicionamiento propio y diferenciado, el desarrollo de marcas fuertes en los niveles local e internacional, el destino de un presupuesto adecuado a marketing y la unión de bodegas y denominaciones para competir mejor en un mercado global.
La costumbre y la moda
El análisis sobre el consumo y los mercados se realizó también desde otros puntos de vista, en concreto, el etnológico y el de la moda. El catedrático de antropología de la Universidad de Barcelona, Jesús Contreras, dejó patente la diferencia de constumbres respecto al vino que había experimentado la sociedad española del principio del siglo XX al principio del XXI.
Basándose en menús saludables prescritos por médicos en cada época constató que hace cien años el vino estaba presente en todas las comidas desde el desayuno, en tostadas, hasta la cena, e incluso se cuantificaba un consumo saludable en 3 litros diarios por persona. Ante el evidente cambio de costumbres, el catedrático aconsejó que “la culturización del vino y el avance hacia un consumo responsable no acabe en pedantería. El vino no es para saber, sino para disfrutar”.
El conocido diseñador de moda, Roberto Verino, aportó la visión de un empresario recientemente incorporado al sector con su propiedad ‘Bodegas Gargalo’. Verino aclaró que no se había dedicado al vino ni por tradición, ni por prestigio ni por rentabilidad, sino “por una atracción irreversible por el vino, por el mundo del vino y por la cultura del vino”.
El diseñador planteó que el vino y la moda son dos mundos relacionados y que sus conocimientos como diseñador podían serle de utilidad en su nueva actividad, pero dejó patente su convicción de que “así como en la moda la genialidad puede suplir al conocimiento, en el del vino, no; no se puede hacer un vino genial sin conocimientos” y desechó la tentación de abusar sólo de la imagen: “Deslumbrar sin convencer en el mundo del vino siempre se vuelve contra quien lo intenta. Los vinos que no son buenos nunca me interesaron, ni a granel ni envueltos en oropel”.