12 de mayo de 2004
Los especialistas apuestan por el fomento de nuevas variedades para aportar algo distinto al consumidor
Un estudio de la Universidad de La Rioja considera aptas para el cultivo en la Denominación de Origen Calificada Rioja seis nuevas variedades
“Estamos en un momento en el que los consumidores buscan algo distinto. Es la ocasión para los vinos originales y que se haga marketing sobre el terruño”. La conclusión del profesor de Viticultura del Centro de Investigación de Montpellier, Alain Carbonneau, resumía el espíritu en el que coincidieron los participantes en la mesa redonda “Retos actuales de una viticultura de calidad”, con la que concluyó el programa matinal del IV Foro Mundial del Vino.
En su intervención, el catedrático de Viticultura de la Universidad de La Rioja (UR), Fernando Martínez de Toda, recordó en la misma línea que “el siglo XX ha supuesto la pérdida de una gran cantidad de variedades, por la filoxera y la evolución posterior. Parece, sin embargo, que el siglo XXI comienza con la recuperación de algunas variedades que están en peligro de extinción”. Martínez de Toda planteó el objetivo de “evitar la pérdida de variedades” para introducir diferenciación y tipicidad en los vinos.
En este sentido, el catedrático de la UR avanzó datos de una investigación sobre 70 tipos de 50 variedades de la DOCa Rioja, a partir de la cual se ha concluido que en la Denominación de Origen Rioja podrían ser cultivables seis nuevas variedades. De ellas, tres son de uva blanca: tempranillo blanco, maturana blanca y turruntés de Rioja, y las tres restantes, de uva tinta: maturana tinta, maturana tinta de Navarrete y monastel Rioja.
Por su parte, el Jefe de Servicio de Investigación y Desarrollo Tecnológico del Gobierno de La Rioja, Enrique García Escudero, pidió oponer al avance de una “viticultura herbácea mal entendida en la que prima la productividad” un modelo de viticultura de equilibrio y de calidad”.
La mesa redonda contó también con la presencia de la Presidenta del Comité de Dirección del Instituto para la Biotecnología del Vino de Sudáfrica, Melané Vivier, quien aportó los últimos trabajos de su departamento sobre el uso de biotecnología en la mejora de las variedades cultivadas. Vivier afirmó que la mejora genética puede ser “un buen método para mejorar la producción y calidad sin dañar al medio ambiente”, aunque reconoció que “existen obstáculos morales, intelectuales, de tradiciones y de culturas”.
Por último, el Director de Investigación del Instituto Nacional de Investigación Agronómica de Francia, Jean Pierre Gaudillere aportó datos sobre “La conducción razonable de la viña y la calidad de los racimos” y el catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid, Vicente Sotés, planteó algunos de los “Retos actuales de una viticultura de calidad”.