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III FORO MUNDIAL DEL VINO RIOJA III MILENIO
22/24 de mayo de 2002
La tercera edición del Foro Mundial
del Vino se ha celebrado en La Rioja, con una asistencia masiva
de profesionales del sector, de todos los ámbitos, productores,
investigadores, elaboradores, comercializadores, y administraciones.
Ha existido un amplio y rico debate que ha puesto de manifiesto
la diversidad de estrategias productivas. No obstante, en las conclusiones
siguientes pretendemos resumir los aspectos mas importantes que
han sido tratados, si bien la totalidad de ponencias y mesas redondas
se recogerán en una publicación posterior.
1.-
Existen oportunidades de mejora de las condiciones de cultivo, que
pueden asegurar unos menores costes de producción sin menoscabo
alguno de la calidad. La introducción de nuevos sistemas
de conducción, como pueden ser el "cordón",
la "doble cortina" o el "cordón libre",
puede conllevar la mecanización de la poda y un mejor aprovechamiento
de todas y cada una de las oportunidades que nos ofrece el medio
en que se desarrolla el cultivo.
2.-
La base y el fundamento de una viticultura de calidad debe estar
radicado en la adaptación y el respeto al medio. Debemos
adaptar el cultivo en todos sus aspectos, desde la utilización
de variedades tradicionales de la zona, de aquellas otras que puedan
aprovechar del mejor modo posible las oportunidades que ofrece el
suelo, el clima y el entorno, hasta sistemas de cultivo, incluida
la mecanización, adaptables y compatibles con el medio geofísico
donde se desarrolla.
3.-
Las prácticas enológicas diversas, basadas en las
diferentes concepciones de la utilización de la tecnología,
deben tener siempre un objetivo común: la calidad de los
productos obtenidos y la adaptación de los vinos elaborados
a las demandas cualitativas de los consumidores.
4.-
Como base exclusivamente tecnológica, cualquiera de las prácticas
enológicas que respetan absolutamente la salud y seguridad
de los consumidores puede ser éticamente aceptable.
En este sentido, los países emergentes
cuentan con una fuerte ventaja competitiva debido a su adaptación
rápida a las innovaciones.
5.-
Las prácticas enológicas éticamente correctas
serían aquellas que no supusieran riesgos para la salud,
aquellas que no lleven a confusión al consumidor final, las
que respetasen una composición mínima no variable
de lo que entendemos por vino, así como aquellas que no generasen
una competencia desleal.
6.-
La aplicación de la tecnología a la elaboración
de vinos puede conllevar ventajas importantes comerciales cuando
los productos están destinados a ciertos sectores de consumidores,
ya que también existe el que podríamos llamar "consumidor
sofisticado", que estaría dispuesto a pagar más
por ciertas condiciones de calidad, generadas a partir de la aplicación
de ciertas tecnologías.
7.-
La tradición mal entendida puede convertirse en una enemiga,
ya que no es lo mismo el conocimiento generado a través de
generaciones, que el mantenimiento a ultranza de prácticas
deficientes, simplemente porque se realizaban antiguamente. Hay
que mantener lo bueno del conocimiento y la herencia tradicional,
e incorporar los avances tecnológicos que nos ayuden a generar
una mayor y mejor calidad.
8.-
Lo que podríamos llamar "viticultura de equilibrio",
se antoja a priori como el mejor estado de las viñas, por
lo tanto, profundizar en el conocimiento de las variedades y su
diversidad genética, del suelo, de los factores de producción,
de las densidades de plantación, del clima, etc., es el camino
necesario para acercarnos lo mas posible a ese estado ideal, que
debería generar las mejores uvas con las cuales poder elaborar
los mejores vinos.
9.-
El análisis sensorial no debe quedarse limitado a la aplicación
de la cata por parte de expertos, con éstos solo podremos
obtener una referencia de qué piensan los profesionales del
vino sobre el producto catado, y sin embargo, perderemos la referencia
de qué piensan y qué sienten los consumidores, al
fin y al cabo, los verdaderos destinatarios finales del negocio
vitivinícola. Se antoja necesario, por tanto, establecer
sistemas de catas, o de análisis sensoriales, en el ámbito
de los consumidores. Esto permite conectar, de una forma real, a
los diversos departamentos de la empresa vitivinícola, con
los gustos del consumidor, pudiendo desarrollar de una manera más
clara y decidida aquellos vinos que van a ser más valorados
por el cliente, pudiendo establecer sistemas de "investigación
sensorial estratégica" para el desarrollo de nuevos
productos, la identificación de tendencias y las posibles
oportunidades de mejora de negocio.
10.-
Como posible complemento al panel de catadores, interno o externo
de una empresa, se abren nuevas oportunidades con el desarrollo
de instrumentos tales como el panel electrónico de aromas,
que no vendrá a sustituir el análisis sensorial humano,
pero que se antoja como un suplemento ideal al mismo. Los avances
obtenidos últimamente se antojan como muy esperanzadores
para poder dotar a las empresas de herramientas útiles y
prácticas en este campo. El siguiente paso deberá
ser el referido a los análisis de gusto y de color.
11.-
El vino debe tomar ejemplo del desarrollo comercial soportado en
la publicidad de otros productos, como la cerveza, que, partiendo
de una base más o menos común, ha conseguido una implantación
entre los consumidores de todo el mundo importantísima. Deben
revisarse las campañas publicitarias y promocionales del
vino, llegando incluso a variar la imagen que se ofrece de este
producto. Etiquetas, tipografías, colores, presentaciones,
marcas, etc...., deben ser adaptadas de forma que alcancen de una
forma mas sencilla y mas directa al consumidor.
12.-
El tamaño y la dispersión en muchas pequeñas
bodegas no debe impedir que se alcance un reconocimiento del producto,
una estimación de marca, no todo tiene que ser gran marca
de gran distribución - que también -, si no que se
puede alcanzar una notoriedad importante en los mercados y en el
conocimiento de los consumidores, con marcas de menos tamaño,
de mayor valoración de sus productos con unas campañas
adecuadas. Ejemplos claros se dan de esta casuística en el
mundo de la moda. ( Armani o Bvlgari ).
13.-
Hay que aproximar la publicidad y la comunicación a otras
fórmulas de imágenes más impactantes, como
el humor o la juventud. No podemos seguir manteniendo la botella
llena de telas de araña, como simbología básica
del vino, por querer referenciar exclusivamente a lo antiguo o a
lo tradicional. Hay muchas más formas, más atractivas,
de llegar al consumidor, aun manteniendo esa vinculación
a la cultura y a lo ancestral.
14.-
Publicidad, comunicación y marketing deben ir unidos, con
el fin de crear esa imagen de marca que se desea vender, en función
de "qué" se quiere vender y a "quién".
Para ello hay que aprovechar tanto los recursos económicos
como la imaginación, y debe aprenderse de los éxitos
demostrados en campañas llevadas a cabo por otros sectores,
dentro y fuera de nuestro país. En comunicación, el
vino puede y debe tratarse como cualquier otro producto, aunque
aprovechando sus especificidades. La sencillez es el mejor camino
creativo para la comunicación en el vino, en este sentido
debe acudirse al dicho americano "less is more" (menos
es más)
15.-
Europa tiene que aprovechar sus oportunidades, para lo cual se antoja
como necesario competir contra los nuevos productores con sus mismas
armas, calidad y precio, pero también con un añadido
que, difícilmente, pueden adicionar esos nuevos países:
tradición, historia y cultura. Tenemos que acceder, con garantías
de éxito, a los mercados de gama media y baja, y para ello
tenemos que revisar y hacer algo mas flexibles las normas reglamentarias
dedicadas a esos tipos de vinos.
16.-
No podemos considerar el vino como un producto alcohólico,
sino como una herencia de nuestra cultura y tradición, que,
entre otros componentes, tiene alcohol. Somos conscientes, y así
debemos hacerlo saber a toda la sociedad, de que el vino es un componente
básico de nuestra dieta, y que el consumo responsable del
vino, además de beneficioso para la salud, en ningún
caso genera alcoholismo. No debe ser tratado, por tanto, ni como
las drogas, ni como otras bebidas no tradicionales y de alta graduación.
17.-
Reunimos todas las características necesarias para poder
competir con los nuevos países productores y conquistar los
mercados, tenemos la calidad suficiente, dado que en los últimos
25 años, el salto cualitativo de nuestros productos es más
que evidente. Sólo nos hace falta llegar a conjuntar los
intereses de los diferentes subsectores e ir de la mano entre producción
y comercialización, para lo cual se presenta como una necesidad
perentoria un acuerdo marco nacional entre todos y cada uno de los
implicados en el mundo vitivinícola. Este acuerdo marco podría
tener la fórmula de Plan Estratégico Español,
siempre que fuera aceptado y refrendado por la mayoría.
18.-
Como producto vinculado al medio rural, base de la alimentación,
de la gastronomía, de la cultura y de la tradición
europea, la fiscalidad aplicable al vino debe ser diferente a la
de otros productos. La no consideración de producto alcohólico
del vino se antoja base fundamental de sustento de la consideración
diferente, distinta y distante a las otras bebidas. Se considera,
por tanto, suficiente, la aplicación de la accisa con tipo
0, a los efectos de control fiscal, como la fórmula más
correcta. Por otro lado, también se considera que esta accisa
con tipo 0 debería extenderse a todos y cada uno de los países
miembros, en aras de buscar una homogeneidad fiscal entre todos
los estados de la Unión Europea.
19.-
La competencia de las empresas de los países emergentes debe
servir como revulsivo para adecuar estructuras empresariales en
el viejo mundo, y reposicionar al alza nuestras producciones en
los mercados. No sirve quejarse de sus supuestas ventajas vitícolas
y enológicas, sino que debemos replantearnos nuestras estrategias
productivas y comerciales. Debemos estudiar vías tales como
la concentración de la distribución, y no podemos
soportar variaciones bruscas en los precios ni de la materia prima
ni de los productos terminados. Tenemos que ser suficientemente
ágiles como para prever las circunstancias de mercado de
forma anticipada, para plantear las estrategias necesarias y adoptar
las medidas precisas para evitar esas oscilaciones desmesuradas.
20.-
Existen diversos modelos vitivinícolas en el mundo, los cuales
se consideran válidos, siempre que estén fundamentados
en la búsqueda de la calidad de los productos, y en el respeto
escrupuloso a la salud. El modelo tradicional europeo sigue siendo
válido, siempre que no antepongamos el mantenimiento a ultranza
y sin los razonamientos precisos, de los métodos y sistemas
ancestrales, e incorporemos las tecnologías necesarias y
los mecanismos normativos y estratégicos de futuro que apoyen
el incremento de la calidad, respetando la tradicionalidad y la
vinculación al medio rural europeo.
21.-
Se pone de manifiesto que se hace absolutamente necesario el establecimiento
de un Plan Estratégico Español, integrado en un futuro
Plan Estratégico Europeo, que analice las circunstancias
de partida de nuestras producciones; que estudie las posibilidades
de estructuración de los sectores, y que desarrolle las medidas
necesarias para recuperar el liderazgo moral a nivel mundial.
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